algunas editoriales escritas por Daniel Calá

" la técnica no es arte "

" Martes de invierno " (foto Daniel Calá)

                 Expresión o técnica, técnica con expresión, o técnica al servicio de la expresión… disyuntiva imperecedera de observadores, críticos, entendidos en arte y amantes de las formas y los sonidos.

                    Siempre he observado que las formas musicales más sencillas son las que penetran más profundamente en el espíritu; las composiciones pictóricas o fotográficas con un tratamiento de imagen equilibrado y profundo, con un adecuado concepto de la luz,  impregnan la vista de quien las observa y producen una especie de “éxtasis” que no logran de la misma manera, complicadas formas entrelazadas.

                    El ejecutante de cualquier instrumento musical, cuando alcanza la perfección técnica interpretativa, suele comenzar sistemáticamente, a dejar de lado su punto más espontáneo de expresión.

                   El arte es la comunicación de la cultura, la revelación íntima de la persona, el periplo que despierta al paisaje de la tierra, la inspiración que provoca el amor, la nostalgia y el desasosiego de la ausencia y la lejanía, el irrumpir en mundos desconocidos de ficción, de religión, de creencias, de imaginación, en definitiva… el arte es humano, totalmente humano. La técnica sólo debe servir para enriquecerlo, pero nunca para eclipsarlo o dejarlo en un segundo plano.

 

                   Por eso afortunadamente, un artista seguirá siendo, por los siglos de los siglos, aquel que en cualquiera de sus formas interpretativas, sea original, sincero con su sentir y capaz de transmitir ese sentimiento, independientemente de la cualificación técnica que posea.

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" propenso a los excesos "

 

   

                         Alguien me apuntó alguna vez: “eres propenso a los excesos” !!! ... quizá no le faltaba razón, sin embargo creo que poco me queda de absolutista, prefiero moverme dentro de una moderada relatividad que me encamina indefectiblemente a la libertad.

 

                   Modo relativo de ver las cosas de la vida que proporciona una agradable sensación de independencia, aunque corres el riesgo de que alguien te cuelgue el señuelo de ser ambiguo.

 

                   Claro está el estrecho parentesco entre el primero y segundo concepto, sin embargo no es igual la ambigüedad que transcurre entre lo bueno y lo óptimo que aquella que se bambolea entre lo malo y lo peor.

Pobre de la ambigüedad que resbala entre el recelo y el odio cuando soplan mejores vientos entre el amor y la bondad.

La ambigüedad del que se pierde entre el escepticismo y el pesimismo, contrasta para su mal con aquella de la ilusión y la fantasía…

 

                   Les voy a hacer una invitación a la ambigüedad, dentro de ese lado positivo y entonces… qué importa, si de pronto nos damos cuenta que somos propensos a los excesos.

 

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"el marginado"

Con mi amigo "Roberto"

 

 

                           Si de lo vulgar estoy al margen, celebro ser un marginado… y es que poco a poco, sin que nos demos cuenta, los avatares cotidianos de la lucha por la subsistencia nos dejan “como servidos” a la cómoda y casi siempre obstinada opción de ser un número, una referencia, una cita pasajera con relación a…

 

                          Deseo y pretendo la negación a meterme, cual si fuera una cabeza de la manada, en ese callejón del que no se conoce más que sus barreras, duras y oscuras, camino preestablecido diseñado para que nadie pueda detenerse. Los de adelante te patean y te ensucian, los de los lados te miran mal y te empujan, y los que vienen detrás, si pueden te pisan…

 

                          Prefiero entonces estar fuera, otear, observar, estudiar; desde mi pequeño escalón tengo otra perspectiva de las diferentes opciones, el horizonte está más lejos y por una simple cuestión geométrica (y astronómica), el sol sale antes y se pone después.

 

                          Desde luego todos no podemos tener nuestro propio escalón, pero no es menos cierto que hay un montón de ellos vacantes,  porque nadie los ve o porque la pereza y la desconfianza de subir a ellos es mucho más fuerte que el arrojo necesario.

 

                          Estoy seguro que si el tren pudiera, saldría de sus rieles y recorrería campos, ríos, montañas y volaría fantásticamente entre las nubes… y el río?... y el tiovivo con su inocente inercia?... y los obreros de la fábrica?... y… ¿quién no?.

 

                          Benditos los que intentan marginarse de la vulgaridad y la rutina.

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" La guerra de los barquitos "

 

 

 

                      A-4… AGUA!!!, F-7… AVERIADO!!!... X-9… HUNDIDO!!!... por fin, hundido, localizado, detectado, descubierto; ahora sí, ya todo es transparente, ahora ya sabemos donde hay que situar al sujeto, ya lo tenemos encasillado, acotado, las coordenadas nos determinan el punto exacto donde podemos encontrarlo cada vez que lo necesitemos o en qué lugar está o a qué altura, para que no nos moleste…Cual si fuera un sofisticado mecanismo de centrado por láser, enfocamos nuestro objetivo y lo tenemos en nuestra mira para abatirlo en cualquier momento. Sólo así podemos sentirnos seguros de nosotros mismos, sin competencias, sin competidores, sin nadie que pudiera hacernos la mínima sombra…

 

                        NO!!! Me revelo; me da tristeza saber que desde mis semejantes más allegados hasta los entes estatales más distantes a mi entorno vital, pretenden determinar quien soy, por donde voy, como respiro, de que vivo, si tengo más o tengo menos…

                        Creo  que ya es hora de que comencemos a mirar nuestro propio interior, a escudriñar en nuestra forma de ver el mundo y no a medir las distancias que nos separan o nos unen a él.

                        Por que no damos un poco de rienda suelta a nuestro sentido de la imaginación y dejamos volar nuestros corazones sin condicionamientos estúpidos que nos hacen vivir cual si estuviéramos en la GUERRA DE LOS BARQUITOS!!!

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" aquellas pequeñas cosas "

                                                                la gaviota (foto de Daniel Calá) 

 

                           Aquellas pequeñas cosas… aquellas, que por sencillas y naturales conservan la insolente frescura que nos desnuda el espíritu y nos dejan perplejos ante su primaria existencia; cada día están más lejos, cada día las vemos menos…

 

                          Postrimerías de siglo, umbrales de quien sabe que devenires, bañados de tecnicismos que supuestamente nos hacen más agradable nuestra existencia y nos colman de comodidades que se traducen en “calidad de vida”… bueno, bueno… y los paseos por el campo, y aquellos montes de árboles que ya no existen, y las dunas de las playas, y los aromas frescos que ya no recordamos, y el canto de las aves y las aves…

 

                          No basta con los discursos alusivos al tema o con protagonizar gestas ecológicas, hablar del ozono, de la desaparición de especies y de contaminación, si en nuestra vida cotidiana todos estos temas se limitan  a observar un documental de televisión o a quitarle el polvo a aquella bonita enciclopedia, tan bien encuadernada, que nos regalaron con la compra del ordenador.

 

                          Yo tampoco os quiero lanzar mi discurso de turno sin más… sólo deseo recordaros que no debemos olvidar en ningún momento “aquellas pequeñas cosas” que son en realidad, las que nos darán en el futuro la auténtica calidad de vida.

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"Maestro Narciso Yepes"

  

        A la que más amabas, a la tuya, a la única, le pusiste cuatro cuerdas más… tal como era te faltaban notas… encendido tu corazón volcó en ellas tu sentir, tu pasión y tu arte.

En ellas conjugaste las ocurrencias de Rodrigo y las genialidades de Segovia desde tu Lorca hasta Murcia, pasando incluso por lo imaginario…

 

         Perdona que te tutée Maestro, quizá lo haga por sentirme más identificado contigo, para reivindicar tantos olvidos, a cuantos otros que tardaron en conocerte, a muchos que te descubrirán para así creer que no te has ido.

 

         Desde nuestro sencillo Rincón, en nombre de todos los que tenemos capacidad para la emoción, vaya nuestro homenaje para ti y tu guitarra “de diez”... Maestro Narciso Yepes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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" la cinta de la solapa "  

 

                       No quiero un lazo de un solo color, quiero una cinta llena de ellos cual si fuera la paleta de un pintor, espectral  y universal.

 

                       No quiero una escarapela circunstancial y de ocasión para llevar en el pecho, sino un gesto decidido y positivo que remedie los males definitiva y permanentemente.

 

                      Pero puestos a manifestaros y reivindicar quisiera prenderme esa cinta arcoiris en el corazón, que sea infinita, sin nudos ni lazadas, que represente la reprobación de todas las desgracias humanas, por supuesto que tenga el azul de la solidaridad por Miguel y por Publio, pero también por tantos millones de personas que mueren y desaparecen constantemente en el mundo; que tenga el celeste del amor y unas pinceladas de amarillo que signifiquen un NO rotundo a las drogas. Un rojo sangre para tener presente a los que sufren las miserias del hambre, la pobreza  y las enfermedades. Una escala de grises armoniosamente conjugada para recordarnos que no debería existir diferencias raciales; reflejos sutiles de color rosa para repudiar con toda energía las acciones de pedófilos y pederastas. Un violeta indefinido para que los religiosos extremistas tengan siempre presente que existen también otros colores; un poco de ocre y tonos suaves para no olvidar a nuestros mayores. Que tenga algunas sombras oscuras como rechazo al oscurantismo, dorados brillantes por una juventud sana, marrones para que desaparezcan los genocidas y responsables de las guerras y muchos tonos de verdes que nos refresquen la memoria de los cuidados para con la naturaleza.

 

                     ... y entre medio, quizás con alguna forma que se parezca a una paloma, que no falte el blanco que es la suma de todos los colores, la suma de todas las reivindicaciones, la pureza, los buenos deseos, la libertad en paz.

 

                      Yo quiero esa cinta universal y multicolor...

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“ la coña de las encuestas ”

Sube dos puntos “el Pepe”                            

Baja uno “el otro Pepe”

El tercero se mantiene

Y el cuarto, cómodo está

Por la cuenta que le tiene

Se siente muy respaldado

Pues será en las coaliciones

Igual que un niño mimado.

 

Uno es guapo, el otro feo

Uno honesto el otro fiero

Cual si fuera una carrera

De motos o de veleros,

Nos dan los diarios las cuentas

De los buenos y los reos.

 

Compatible piensan que es

Lo malo, lo bueno

Lo guapo y lo feo

Sin embargo (y sin presión). por lo poco que yo veo, lo importante es la intención del voto de “Don San Pueblo”.

 

                   Pero… ¿no os habéis fijado en ellos (los que mandan) simulan que se lo creen?.

Y lo que es peor… pretenden justificar cada uno de esos movimientos en la “Tabla de posiciones”. ¿Quién es el más guapo?. ¿Quién habla mejor? ¿Quién viste mejor? ¿A quién le tiene uno más miedo?

 

                  Entonces nuestros políticos comienzan a actuar y a desenvolverse según les vaya en la carrera.

 

“Ahora hay que dar un golpe de efecto o de gracia”.

“Deberíamos decorar (decir de otra forma) lo del próximo proyecto de ley”.

 

“Vamos a arremeter contra los Pepes que de lo contrario el mes que viene

nos adelantan…” y cosas peores que todos supimos y sabemos.

 

                       Lamentablemente, la imagen, ha pasado a ser más importante que el proyecto, que el planteamiento, que la idea, que la inteligencia… 

                       Los principios fundamentales de la honestidad y aquello tan hermoso de la honestidad de los principios, se ha perdido en la aparente importancia de la  clasificación en el “cuadro de honor” que mes a mes nos inunda los oídos cual si fuera el lanzamiento comercial de “la canción del verano”.

 

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 " me retiré de la noche " ---------

                                                                Vigo, Avda de Madrid (foto Daniel Calá)

              "Ahora soy formal” –me dijo un amigo- “me retiré de la noche”. Cuantas veces escucharon Ustedes una frase similar a esta en boca de alguien que por cualquier motivo, menos por el de ser formal, no sale de noche.

 

                Mi amigo ahora es mucho más serio; se mueve entre altos niveles de rendimiento y objetivos a cubrir, sabe mucho de la relación calidad-precio, mide muy bien el riesgo (material, claro) y tiene un alto índice de eficacia que le permite cansarse lo suficiente como para volver a casa agotado, ver un programa de “telebasura” y quedarse dormido.

 

                 De vez en cuando hace un exceso y sale a tomar una copa por la noche; entonces cree que todo lo que le circunda pertenece a un mundo marginal, en medio del cual se puede permitir decir cuatro ó cinco incoherencias, informales por supuesto.

 

                 ¡Qué pena me da mi amigo que ya no puede compartir tantas veladas de tertulia agradable, de música, de arte, de romanticismo…! Y cuántos, por no saber, se han cerrado a lo único que de verdad nos aporta “saldo positivo” a nuestra vida, la riqueza de espíritu.

 

                 Ojalá algún día nuestra sociedad deje de moverse por ridículos tópicos que se alimentan en el seno de la rutinaria vulgaridad.

 

                Ostensiblemente defiendo las mil sensaciones de la noche, pero también me gusta sentarme al sol en un parque y ver la gente que pasa... a veces me parece estar en el país de "nunca jamás".

                                                            

 

 " mimética irracional... o no " 

                  Sabido es que el reino animal al que pertenecemos está conformado por distintas y variadas especies que se agrupan en familias de marcadas diferencias entre sí, condicionadas en convivencia, subsistencia y reciclaje generacional, para dar curso normal al proceso biológico que manda la “madre naturaleza”.  

                  Así es que los humanos hemos ido aprendiendo a adaptarnos al medio ambiente que nos rodea, cambiando poco a poco las costumbres, la alimentación, las creencias, fabricando modas y modismos procurando siempre un bienestar aceptable.

                  Todo esto parece un planteamiento lógico si no fuera por lo curioso que resulta observar la clara e irresistible (cuando no inconsciente) tendencia de muchos animales de nuestra especie a mimetizar a otros a los que no se les supone el mismo razonamiento.

                  Encontramos entonces quienes pretenden asemejarse a los félidos o los que prefieren su similitud con los solípados o los équidos, y dentro de la gama de los más simpáticos, tenemos una gran variedad de primates, sin olvidar una interminable lista de libélulas, aerobios, coleópteros, o diferentes tipos de aves como las del orden de los mímidos y anátidos o las falconiformes y estrigiformes.

                   A casi todas estas aparentes tendencias a la mimética irracional es relativamente fácil distinguirlas, sin embargo, hay una que debería preocuparnos por su dúctil y sutil adaptación al medio o a la circunstancia y su “facilidad de acomodación” en las distintas escalas de la sociedad. Ella es la que pertenece a la familia de los reptiles del orden de los lepirosaurios.

                   De  homocromía asombrosa, estos parientes de los camaleórtidos, desgraciadamente abundan en nuestro entorno y en ocasiones no somos capaces de advertirlos, quedando desguarnecidos al alcance de su peligrosa (y desmedidamente larga) lengua viscosa.

                   Ya lo han visto, el reino animal es así y forma parte del ecosistema al que se le supone una ley de compensación natural… menos mal que dicen los que saben que la naturaleza es sabia...

 

 

 ¡"no dejéis de ser pueblo"   

 

                                Pasaron las elecciones, ya votamos, expresamos los adquiridos derechos democráticos, conocimos los diferentes  planteamientos políticos que de una u otra forma nos hacen reflexionar sobre nuestro “modus vivendus” y que  también nos recuerdan otros momentos más o menos similares, no tan lejanos, en los que habíamos escuchado discursos promesas y soluciones que en algo se parecían, pero que nunca alcanzamos a ver realizados convenientemente en su totalidad.

 

                                     Con los cambios que se han producido a nivel político se crea una nueva expectativa, renace la ilusión y se genera un clímax positivo, bastante  generalizado, que nos hace mantener la esperanza de mejorar en muchos aspectos de nuestra vida. Todos, absolutamente todos, queremos vivir mejor y esa convergencia de deseos tiene una enorme fuerza.

 

                                   Creo que en la sociedad occidental moderna las banderas y las ideologías radicalizadas van pasando a un segundo plano, para dejar lugar al bienestar económico y a la calidad de vida de los ciudadanos. Por tanto, política acertada será aquella que destierre la desocupación (sobre todo entre la gente joven), la que haga una administración correcta de nuestras aportaciones impositivas, la que haga cumplir las leyes que previamente hayan sido estudiadas minuciosamente (no por medio de un Decreto Ley que sólo tenga finalidades recaudatorias), la que ayude a la formación cultural sin condicionamientos ideológicos, la que encuentre la llave adecuada para solventar los problemas relacionados con la seguridad social,… pero, sobre todo, la que no nos engañe, la que sepa rectificar o corregir y, por fin, la que sepa defender los intereses comunes de sus representados, para que con el tiempo no se diga aquello de: “ocurrió por el desgaste lógico del poder…”

 

                                 Si hasta ayer érais pueblo, no dejéis de serlo hoy, no os separéis, no dejéis de sentir y de pensar como pensamos todos, no os convirtáis en “clase política” de esa que parece ser ajena a todo lo que ocurre en su entorno, no nos descuidéis, no nos maltratéis... Todos, todos queremos vivir mejor y ahora mas que nunca, depende de vosotros.

 

                                 Desde las modestas líneas de nuestra revista, que pretende seguir siendo un medio de comunicación válido,  os ofrecemos nuestra colaboración para difundir y dar a conocer todo lo relacionado con la información socio-cultural de la ciudad y os deseamos la mejor suerte para realizar una buena gestión. Esa será también nuestra mejor suerte como ciudadanos.

 

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" la calesita "

 

           Aquella ansiedad que nos asaltaba en el columpio, ese ir y venir que era como volar, sintiendo que la tierra se movía. Todo inmensamente grande, desconocido, ampuloso; nosotros, seres pequeños e indefensos que nos deslizábamos, dejándonos llevar por la entonces ignorada ley de la gravedad y su amiga inercia, que se  daban a conocer con los primeros encuentros de nuestra nariz con el suelo.

                  ¡Qué curioso!!!. Cómo  nos prepara la vida para que nos vayamos enterando de lo irremediable!!!. Esa misma ansiedad, esa inseguridad, la sentimos ahora ante los acontecimientos sociales de nuestro mundo, con los avatares de la vida, los ires y venires de las circunstancias que no paran de sorprendernos. Incluso, seguimos conociendo otras fuezas de gravedad y otras inercias... y volvemos a sentir el golpe; pero esta vez en el corazón...

                    La tierra se sigue moviendo y somos y seguiremos siendo seres pequeños e indefensos; claro, no todo nos parece tan inmenso e inalcanzable como entonces, y nos queda la pena de ser conscientes, casi siempre, que este tiovivo ya no es el juego de niños que entonces nos llenaba de felicidad.

 

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" La descolumna " 

 

¡Pobres columnistas! Pienso a veces, a los que llaman así porque, día a día, cubren con su opinión la columna de un periódico.

¿No sentirán acaso, alguna  vez, una sensación de vacío? ¿No les  gustaría dejar la columna en blanco  como aquel que no va un día a  trabajar…?

Sobran temas, borbotones de noticias e información nos invaden permanentemente como un  elemento más de consumo y hasta  “sentimos mono” si estamos desinformados, pero…

 ¿llegará la opinión a su destino? ¿será útil? ¿formará, informará o deformará?

Tal vez, para la mayoría, una de estas prestigiosas columnas sólo sea un jeroglífico con el que tenga un único contacto: el dedo húmedo que pasa la página.

               Yo, que sólo escribo esta  pequeña “descolumna” una vez al mes, me solidarizo, al menos, con aquellos cuyas columnas no tengo oportunidad de leer, y espero que las esquinas inferiores de nuestra publicación no queden pegadas por la humedad.

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retrato de Carmen Novoa a Daniel Calá

 

 

" por favor, hacedlo bien"

 

 

                        Líderes de opinión, ídolos elegidos para gobernar, escogidos para cuidar nuestros intereses comunes, “números unos” en popularidad, hábiles disertadores, inteligentes estrategas de la política nacional, sumisos regidores de la política internacional, sabios administradores de nuestras divisas, por favor, hacedlo bien.

 

                               No dejéis que se acaben nuestros “fondos reservados” de credulidad; no dejéis que “caiga la bolsa” de nuestra confianza. Tened responsabilidad y sobre todo, más vergüenza.

                              Ya no queremos que nos sorprendáis con nuevas genialidades; ya  nos dejásteis boquiabiertos y bolsivacíos, pero, quizás, lo peor es que nos  estamos volviendo incrédulos.

 

                            Mi deseo para este año que se inicia, es que podamos seguir creyendo en las trasquiladas Instituciones, en el Estado de Derecho y en esta aún “pubertina” Democracia, que sólo podrá seguir adelante arropada de honradez y de buen hacer a favor del bien común, sin especular con maniobras políticas que respondan a intereses partidarios.

 

                            A todos, os pedimos que seáis dignos representantes del pueblo que os ha elegido y no circunstanciales, aprovechados de un cargo.

 

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" perspectiva " 

 

 

 

                          El tiempo y el espacio han sido, a lo largo de la existencia de la humanidad, factores determinantes en los destinos de las personas y los pueblos.

 

                               Aunque nos aferramos incomprensiblemente a odios, rencores, envidias y otras lechugas de la pequeña huerta, implacables, el tiempo que transcurre y la distancia que se interpone entre esos sentimientos, constituyen elementos amortiguadores que son más efectivos cuanto más intensos.

 

                               Si alguna vez tuviéramos la oportunidad de ver una ciudad por grande que sea desde unos metros de altura, desde un avión o un cerro, podríamos darnos cuenta lo pequeños que somos. A poco que observemos, se establecerá sin paliativos, la conclusión de que el universo es,  además de hermoso, inmensamente grande y nosotros desesperadamente pequeños…

 

                               Ese hormiguero que allí abajo se ve, no debería ser un reducto de pasiones enfrentadas, sino una isla de armoniosa convivencia.

 

                               Desde el aire, a pocos metros, no se ve ninguna frontera, no se distinguen las razas, ni las religiones; no hay odio ni secuestros, ni torturas, sólo espacio, límpido y enorme espacio. Parece utópico pero… ¿no sería una buena terapia implantar un tratamiento de altura (espacio) y/o distancia a todos aquellos que sin escrúpulos aparentes derraman terror, violencia y xenofobia, para que reflexionen?

 

                               Estamos llegando a Marte y aún no tenemos ni la más remota idea de lo inmenso que es el universo, sin embargo, odiamos a nuestro vecino.

 

                               Creo que es una cuestión de perspectiva; las bajezas humanas son de contacto y proximidad, con el tiempo y el espacio, sin duda cambiaría.

 

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