Desde el Tajamar

 

El Tajamar - Alta Gracia - Córdoba - Argentina

 

La ciudad que tiene un lago en el centro... Alta Gracia y su Tajamar, aquí justamente,

desde donde está sacada esta foto, desperté a las cosas de la vida,

corriendo y jugando entre los sauces, con mis amigos de barrio que nunca olvidaré porque

"fuímos compinches" de las hermosas travesuras de la niñez... 

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RECUERDOS DE ALTA GRACIA


LA GUITARRITA DE LA FUNDA ROJA

                    Que bonito es recordar, sobre todo, cuando el cariño irradia desde el fondo de ese recuerdo, donde yace el sentimiento de gratitud... éste es el caso, ya que por los años en que despertaba mi conciencia, la suerte quiso que fuera en Alta Gracia, conociendo lindas personas que no podría nunca olvidar.
                    Por el artículo que escribí para el primer número de esta revista, recibí correos de antiguos amigos y compañeros y surgen como en un hilván, los recuerdos de la infancia... cuantos momentos!!! entre ellos, me gustaría contarles éste:

                   Corrían los primeros años 60.. aquellos magníficos 60!!! Época de desarrollo y bonanza, de novedades tecnológicas, de avances en la educación y de apertura social... los pibes, comenzábamos a estudiar inglés en el colegio y fuera de él, hacíamos deporte y muchos de nosotros, además, estudiábamos música. Por ahí andaba yo, entre las clases de inglés con la Srta. Feijoo, el básquet en el Estudiantes y las clases de música en la academia Gambino, a la que también acudían Carlos Alberto Luna con su acordeón y Roberto Faretta, bandoneón en mano, entre otros...                 

                   Así es, mis padres me habían inscripto para estudiar piano y dos veces a la semana, a eso de las cinco de la tarde, con frío o con calor, tocaba caminata desde el Tajamar hasta la Plaza Mitre, calle España abajo y justo, doblando en Liniers, allí estaba la academia. Por el camino, silbando y recordando la teoría... "la música es el arte de combinar los sonidos y ... la redonda vale cuatro tiempos y la corchea medio..."
                   La idea era que aprendiera piano pero, no se porque, me llamaban mucho la atención los instrumentos de percusión y después de las escalas del piano y de la caligrafía musical con el maestro Gambino, me tomaba un tiempo de recreo y en un reservado, para no molestar, Alberto ó Julio (hijos del maestro), me enseñaban unos toques de zamba o de malambo en un hermoso bombo legüero que apenas podía sostener...
                  Las clases transcurrían con algo de tedio, debo reconocerlo, hasta que un buen día, entre los instrumentos que tenían para la venta en la academia: acordeones, bandoneones, triángulos y panderetas que estaban en la vidriera, aparece una impecable "guitarrita Milfon", con ese olor típico de los instrumentos nuevos y con una sonoridad que me llenaba de intriga e inquietud por tocarla.

                  Creo que ese fue el momento, cuando la descubrí, en el que decidí que lo mío era la guitarra, no el piano, así que le pedí al maestro que me dejara llevarla a casa para enseñársela a mis padres e intentar que me la compraran.
                  Nunca caminé tan orgulloso y con tanta ansiedad por aquella calle España hacia arriba, con mi guitarra bajo el brazo, metida en una reluciente funda roja, quería que me viera todo el mundo... bajo el sol de Septiembre, cruzando la Plaza Solares en diagonal por aquellas veredas color rosa y pateando con los "Gomicuer" el canto rodado de la calle del paredón del Tajamar...
                 Cuando llegué a casa, no estaban mis padres, entonces coloqué la guitarrita con su funda roja sobre la cama y presentí casi con certeza pero también con angustia y nerviosismo, que ellos no se negarían a que mi destino fuera el de guitarrero y cantor... Por suerte... así fue!!!

                 A partir de entonces, las clases de música cobraron otro interés para mí y poco a poco fui entonando y punteando la Zamba de Vargas, Guitarra de Medianoche, Acuarela del Río... comencé a cantar en público, a guitarrear con el maestro Galazo y me presenté en Radio Nacional de Córdoba y gané la "Guitarra de Oro Crush" que se retransmitía por LW1 Radio Universidad con el célebre locutor Ricardo Smider, desde el Teatro Comedia de Córdoba.
                Papá y mamá, no solo me compraron la guitarrita, sino que se convirtieron en mis primeros fans, consejeros, impulsores y representantes... y así comenzó una historia que a la postre marcaría un destino...
               Con ella y por entonces, canté en la Plaza Solares, en el Club Colón, en el Hotel Ritz, en el Ateneo Parroquial, en el Hospital, en los festivales benéficos de Villa Oviedo, en la Municipalidad, en la Colonia de Vacaciones, a veces, compartiendo escenario con "Los Runa" o con el maestro Pedro Olmedo, pero también fui con la guitarrita a Radio Nacional, a LV2 y a Canal 12 de televisión de Córdoba, que acababa de inaugurarse y a los primeros festivales folklóricos que comenzaban a tener lugar en Obispo Trejo, en Cosquín y en Villa María...

               Tuve muchas Guitarras, en Córdoba, en Paraná, en Mar del Plata, en Buenos Aires, en Madrid y ahora en Galicia, pero conservo la pequeña "Milfon", que ya no tiene la funda roja y está viejita, pero guarda en su madera un montón de sensaciones, porque soportó estoicamente los primeros nervios del escenario, los temblores de frío en los festivales, los viajes polvorientos de los caminos de antaño, el vaivén del tren y la espera de la estación, los mosquitos de las noches veraniegas del litoral... tantas farras y tantas historias!!! Antes no quería que hablara.... Pero ahora me encantaría que me lo contara todo..!

                La guitarrita la guardará mi hijo, que interpreta otros géneros musicales, que vive unos años jóvenes y distintos, pero que la recibe como testigo de un sentir profundo, con el valor que tienen las cosas sencillas que se aman de verdad, como se ama a un amigo de toda la vida.

                Ojala todos, de niños, pudieran palpitar la ilusión de la vida nueva, en forma de guitarra, de juguete, de canto...  ojala no hubiera niños sin buenos recuerdos... ojala no hubiera niños tristes..!!!

Daniel Calá



revista más+ SENTIDO REGIONAL

Revista multi temática que se edita en Alta Gracia

revistamas@live.com.ar

 

 

 

 

 Seguramente, en el tiempo de esta Web, conversaremos mucho de Alta Gracia, pero sin duda, para ponerme a ello, tengo que hacer referencia obligada a mi amiga del corazón, Nilda Moreschi.

Me llenó de emoción y alegría la oportunidad que me brindó, al pedirme que colaborara con ella en este libro dedicado a los más pequeños para que sepan de manera sencilla y en forma de cuento, algo de la historia de Alta Gracia.

 De momento ésto es una sorpresa para Nilda, pero en breve pondremos un link para que cualquiera de vosotros pueda leer este libro u otros de su autoría. Aquí va como anticipo, la portada, contraportada, dedicatoria y editorial que cordialmente me cedió. Gracias Nilda.